Noticias - Seguridad Vial

31 May 2016

Buenos Aires: Hay 150 baches nuevos por semana y suman máquinas para poder taparlos  


Muchos se vuelven a abrir porque están mal cerrados. Los pozos son una de las principales quejas de los vecinos. Compraron 5 camiones que llevan el asfalto caliente para tratar de cerrar uno cada 20 minutos.

Cada semana, los porteños denuncian la existencia de 150 baches pero el Gobierno porteño alcanza a tapar unos 120. Así, el enorme stock de pozos es un problema crónico de la Ciudad y uno de los principales reclamos de los vecinos. De la mano de la tecnología, la idea es revertir esa tendencia: la Ciudad compró cinco camiones especiales que pueden tapar un bache cada 20 minutos, lo que permitiría cubrir hasta 20 por día.

Para los vecinos, los baches son un fastidio cotidiano. El tema siempre está presente en todos los rankings de reclamos, tanto el del Gobierno como en las redes sociales o hasta en sitios web creados para denuncias vecinales.

El gran problema son las aperturas del pavimento que hacen las empresas de servicios públicos, porque duran muchos días y no siempre son tapados como corresponde, con lo cual a los pocos días el pozo reaparece. Pese a diversos cambios de sistema que ensayó la Ciudad en los últimos años, y aunque las multas se fueron encareciendo (actualmente pueden costar entre $ 346.500 y $ 1.054.900), nunca se alcanzó una solución.

Un ejemplo es el que sufrieron hasta hace poco los vecinos de la zona de Primera Junta. En Federico García Lorca y Rivadavia, una cuadrilla de AySA abrió un pozo para reparar la rotura de un caño. El agujero, de unos dos metros de profundidad y al menos uno de diámetro, fue tapado con un chapón atornillado al piso. Además, le hicieron un corralito alrededor para advertir a los automovilistas, aunque no le colocaron ni luces ni carteles. Ese corralito fue arrollado al menos tres veces por autos, y sólo queda un carril para circular por García Lorca. “Nos explicaron que una cuadrilla hace la reparación pero los que tapan el pozo son otros. Aunque reclamamos, tardaron más de 20 días en repararlo. Era un peligro para los vecinos y para todo el tránsito”, contó Marta Hernández, vecina de la cuadra.

Las denuncias se pueden hacer ingresando a Reclamos o llamando al 147. Si bien hay pozos en toda la Ciudad, la zona con más reclamos es la Comuna 4, que integran Barracas, La Boca, Pompeya y Parque Patricios.

Precisamente, por esa Comuna comenzarán a trabajar los nuevos camiones, cinco unidades bacheadoras que costaron $ 20.500.000 (a razón de $ 4.100.000 cada una). Son vehículos fabricados por la empresa Mack, de Estados Unidos, y cuentan con un sistema de calentamiento propio del asfalto por caldera. Gracias a eso, el material se mantiene en temperatura óptima durante 14 horas, lo que reduce tiempos y además evita que el camión tenga que volver a la planta a reabastecerse.

Por eso, en el Ministerio de Ambiente y Espacio Público aseguran que podrán tapar un bache cada 20 minutos, aunque siempre dependiendo del tamaño. Como cada camión puede cargar hasta 6 toneladas, se podrían cubrir entre 10 y 20 pozos diarios. “Estamos sumando tecnología de punta para responder con mayor rapidez y calidad a las necesidades que tienen los vecinos que circulan por la Ciudad. Es una operatoria más moderna, de rendimiento a largo plazo”, afirmó el ministro Eduardo Macchiavelli.

Hasta ahora, cada cuadrilla salía con cinco operarios y cubría entre 7 y 10 baches por día. Cada uno le demoraba por lo menos media hora. El ritmo no se podía mejorar porque el material se cargaba en camiones, se tapaba con una lona y había que bajarlo con palas. La carga se hace en una planta que el Gobierno porteño tiene sobre la avenida Castañares al 2300, en Flores, y como el material perdía temperatura, si el pozo quedaba en un lugar muy alejado se hacía imposible llegar a tiempo.

Con los nuevos camiones, saldrán sólo un conductor y un operario, que deberán seguir una ruta establecida en base a los reclamos vecinales. Tras recuadrar el bache, se volcará el asfalto directamente desde el vehículo y el trabajador lo compactará con un martillo neumático. Si les sobrara asfalto o terminaran rápido, podrán continuar con más pozos, ya que trabajarán por objetivos. En Espacio Público confiaron que en dos a tres meses las cinco unidades ya alcanzarán el ritmo pleno de trabajo.

Fuente: Clarín



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