Noticias - Siniestros

19 Ene 2016

El sueño de una vida juntos que destrozó la absurda tragedia de la Panamericana  


Nicolás y Victoria iban a mudarse al sur del país en 15 días y allí planeaban casarse. El fue una de las dos víctimas fatales y ella sufrió graves heridas. El conductor que manejaba a contramano, acusado de homicidio doloso.

Eran las 4.30 cuando el sueño de casarse de Nicolás Zárate y Victoria Condolucci, dos jóvenes de 21 y 28 años, se esfumó. La pareja, que tenía planeado contraer matrimonio en diciembre, volvía de un asado en la camioneta Saveiro blanca que manejaba su amigo Nicolás Amadini, de 23, siguiendo al resto del grupo que viajaba en otros dos autos. Pero de contramano y alcoholizado venía Gustavo Cusato, de 33 años, a bordo de su Ford Fiesta. Los autos de los amigos lograron esquivarlo, pero la Saveiro no. Amadini y Zárate murieron, Condolucci sigue internada. El autor del hecho sólo tuvo heridas en una pierna, y quedó detenido.

Nicolás Zárate
Fueron las víctimas de la tragedia que sucedió en la madrugada del domingo en la Panamericana, ramal a Capital Federal. Clarín pudo reconstruir cómo fueron esos últimos momentos de esta parejita de El Palomar, que vivían juntos desde hacía dos meses. “Nicolás era mi vida, nos criamos juntos. Era un amor de persona. Estaba trabajando en albañilería con el papá, pero en dos semanas se iban a ir al sur con Victoria a trabajar juntos. Por eso, estaban planeando una cena de despedida familiar. Nicolás decía que quería un trabajo digno para cumplirle todos los caprichos a la novia. Se amaban tanto que se tatuaron sus iniciales en los dedos”, le contó a esta diario una prima de Zárate, que pidió que no trascendiera su nombre. Contó que Nicolás era hincha de Boca y con interés en la política, a tal punto que se afilió a La Cámpora y leía libros sobre peronismo. Su muerte fue otra tragedia para la familia: el padre de Nicolás también falleció en un accidente vial, cuando tenía sólo 24 años.

Victoria Condolucci
Su novia, sigue internada. Si bien ya no se encuentra tan grave, la espera un futuro complicado. “A Victoria no la llegué a conocer. Pero sé que era bailarina de jazz, y ahora no se sabe si va a poder volver a caminar, parece que la van a tener que operar como diez veces. Cuando se despertó preguntó por Nicolás, pero todavía no le dijeron lo que pasó”, contó la prima de Zárate.

El otro fallecido, Nicolás Amadini, tenía 23 años y era fanático de los autos y de Racing. El club de Avellaneda publicó en las redes sociales un mensaje de condolencia para los familiares y allegados.

Ayer los familiares de las víctimas insistieron con su pedido de justicia. Hugo Condolucci, el padre de Victoria, aseguró: “Hubo 9 llamados al 911 denunciando que iba en contramano. A mí no me interesa la plata, pero que pague por el daño que hizo. Tengo 71 años y voy a luchar para que ese individuo esté muerto en vida. Yo perdono cualquier cosa, la fatalidad está siempre, pero que venga en contramano durante tantos kilómetros, eso no se lo voy a permitir”.

En tanto, Omar, tío de Zárate, contó: “Mi sobrino iba en el asiento del medio de la camioneta y la novia del lado del acompañante, el otro chico manejaba. Nicolás era un pibe excepcional, trabajador, se iba a casar ahora en diciembre con esta chica y se iba a ir a trabajar con el padre en el sur. Los amigos que venían en los otros autos fueron los que llamaron al 911. Ellos pudieron esquivarlo, y contaron que venía a muy alta velocidad. No sé si se equivocó o fue algo suicida”.

Por lo pronto, Gustavo Federico Cusato Trias declaró ayer ante el fiscal Federico González, a cargo de la UFI de Don Torcuato. Luego, el juez Orlando Díaz ordenó que quedara detenido. Según información disponible en Internet, el acusado vive en San Miguel y trabaja en la planta que la empresa Unilever tiene en Pilar, como jefe de producción. Ayer, algún allegado le cerró las cuentas de Facebook y Twitter. Ahora enfrenta una causa por “homicidio doloso reiterado”, con lo que le podría caber una condena de entre 8 y 25 años de prisión.

Gustavo Cosuto
Según trascendió de fuentes policiales, minutos después del accidente el primer test de alcoholemia le había dado 1,29 gramos por litro de sangre, cuando el máximo permitido por ley es de 0,5. Las cámaras de seguridad lograron captarlo circulando a contramano, aunque no hay imágenes del lugar por donde ingresó: se cree que subió de contramano por la rampa de bajada que está a la altura de la ruta 202. El choque se produjo en el kilómetro 28,5, a la altura de Don Torcuato. El velocímetro del Ford Fiesta quedó clavado en 130 kilómetros por hora, aunque la velocidad al momento del impacto se determinará con las pericias, cuyos resultados demorarán unos días. w

Fuente: Clarín 



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