Vehiculos - Motos

¿Cuáles son las lesiones por siniestros viales en motocicletas?  


El automovilista sufre traumatismos más frecuentemente por partes u objetos del interior del vehículo, salvo en los caso en que, como resultado de la colisión, sale del mismo. En cambio, el motociclista sufre mayores lesiones por el contacto con zonas ajenas al vehículo, que por el propio vehículo.

En los conductores de motos la colisión frontal conduce al desmontamiento y proyección del conductor en dirección de la marcha por encima de la rueda delantera. Con frecuencia, falta la lesión de choque o impacto en el cuerpo, porque la transmisión de energía tiene lugar, indirectamente, a través del choque con algunos de los aditamentos del vehículo, es decir, pedal, rueda, etc.

Las lesiones menos graves pueden ser amplias erosiones epidérmicas principalmente en el rostro, antebrazos y rodillas, y las más graves, severos traumas craneoencefálicos.

Se ha demostrado que los cascos brindan gran protección y han mermado dramaticamente la mortalidad. El pasajero también debe usar casco protector.

Las lesiones de choque son aquellas que sufren las personas que viajan en el interior de un vehículo al colisionarse contra cualquier otro o contra cualquier obstáculo fijo. Aun cuando después de una colisión pueden observarse múltiples lesiones en las víctimas, que en cierto modo no avala la existencia de un cuadro lesional específico, si pueden constatarse una serie de traumas que, habitualmente, se observan en determinadas posiciones dentro del vehículo.

A continuación, describimos las lesiones probables que pueden resultar de las colisiones, según la posición (conductor o pasajero) en que viajaba la víctima.

Cuando el choque es frontal, los ocupantes del vehículo son proyectados hacia delante y arriba en correspondencia con la velocidad del vehículo y la intensidad de la desaceleración. El estudio detallado de las lesiones permite que se pueda precisar el lugar que ocupaba cada uno de los que viajaban en el interior del vehículo, es decir, en el asiento del chofer, a su lado o en los asientos posteriores.

Los cuerpos son proyectados hacia delante y arriba en un primer tiempo, apoyándose el cuerpo sobre sus extremidades inferiores, sus rodillas son propulsadas hacia arriba, pegan contra el reborde del tablero ocasionándose equimosis, excoriaciones y a veces heridas contusas lineales con fractura de la rótula. El tórax del conductor topa con el volante produciéndose con frecuencia fracturas de parrillas costales y esternón y, con frecuencia, hundimiento circular a ese mismo nivel producido por el volante, estallido del corazón o de grandes vasos (fisura transversal de la arteria aorta) y contusión pulmonar y equimosis semicirculares en la cara anterior del tórax, proyección de la cabeza contra la parte alta del automóvil o bien la cara contra el parabrisas, lo que produce heridas contusas o cortantes en la cara, "latigazo" en el cuello y lesiones por efecto del pedal.

Con excepción de las lesiones producidas por el volante y el pedal, el resto de las lesiones descritas pueden observarse en el pasajero del asiento anterior, pero de mayor envergadura, pues este está más expuesto, y después de ser lanzado contra el tablero y el parabrisas vuelve violentamente a su sitio, pegando la nuca contra la parte posterior y transversal del asiento lo que produce luxaciones de vértebras cervicales y lesiones medulares a ese nivel que generalmente son mortales rápidamente. 

Las lesiones en los pasajeros del asiento posterior pueden diferir según el tipo de colisión, aunque solo tienen peligro de muerte en situaciones desfavorables como reusltado de la violencia lateral o de la proyección fuera del vehículo con traumatismos al caer del vehículo. En la colisión frontal, son lanzados hacia adelante y arriba y, en esos casos, si el choque es de poca intensidad, solo se producirán lesiones en las rodillas, pero en desaceleraciones muy violentas se ocasionarán contusiones abdominales profundas con rupturas viscerales, a veces lesiones craneoencefálicas por golpe contra la pared superior del vehículo.

Muchos de los lesionados que sobreviven al siniestro, quedan con secuelas anatómicas y funcionales, evidenciándose que por cada tres de estas hay una asociación de secuela anatómica y funcional. Estas secuelas consisten, esencialmente, en cicatrices visibles y permanentes y en claudicación para la marcha, estando situadas, fundamentalmente, en la cabeza y miembros inferiores. Como promedio, los lesionados demoran 175 días en obtener su sanidad, siendo la lesión principal constatada la fractura de huesos largos de miembros inferiores. 

Fuente: Via a la Vida. Publicación de la Dirección General de Tránsito de Cuba.


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